26 de enero de 2009

Gobierno nuevo, casa nueva

800px-WhiteHouseSouthFacade

Política Pop regresa en una nueva dirección: www.politicapop.com

28 de octubre de 2008

Cierre patronal

Por José Manuel Simián    

A casi un año de emprender este proyecto, hemos debido suspenderlo por razones a las que el nombre de fuerza mayor pocas veces cayó más ajustadamente.

Seguiremos escribiendo en otras superficies, claro está.

En el intertanto, la apasionante ola de este año electoral, que envolvió y arrastró a esta página más de lo que la idea de pop quiso concentrar en un principio, parece estarse escribiendo sola.

Salud y buena suerte.

14 de septiembre de 2008

Silencio, por favor

Callate
Por Juan Manuel Benítez

Yo sabía que tarde o temprano me iban a mandar callar; pero el espíritu gamberro de Simián me tentó para emprender esta original aventura de Política Pop. Con estos posts sólo pretendía contar lo que se me quedaba fuera de mis reportajes y programas. Y aunque internet ha roto más de una regla en esta profesión del periodismo, hay alguna de tipo laboral que convendría dejar intacta. Por el momento.

Me tomo un descanso antes de comenzar otro blog bajo la tutela de NY1 Noticias.

Gracias, y hasta pronto.

6 de septiembre de 2008

La experiencia es una cosa relativa V

Palin_2 Por José Manuel Simián

Los lectores atentos de esta página recordarán que hace pocos días sugerimos que la elección de Sarah Palin como compañera de fórmula de John McCain —a todas luces apresurada e ineficaz a la hora de reforzar las debilidades del senador por Arizona (v.gr.: su manejo de la economía, su falta de conexión con los jóvenes)— parecía no servir otro propósito que confundir a la opinión pública.

A medida que pasan los días, esa sospecha comienza a adquirir color de certeza. A pesar de que muchos consideraron el discurso de Palin el tiro de gol de la Convención Republicana, lo cierto es que esta recién llegada al baile presidencial sigue siendo peón —con suerte alfil— de esta partida de ajedrez. Y su rol es el de permanecer en su mitad del tablero: de los cuatro políticos por los que podremos votar en noviembre, Palin es la única que no aparecerá mañana en los tradicionales programas políticos del domingo, escenario clave para demostrar sus cualidades. Que nunca lo haya hecho anteriormente, se da por descontado.

¿Cuál es su aporte, entonces, amén de ser una cara bonita, de agitar la mar con su energía inesperada, y de alinear las tropas de feministas despistadas y conservadores anti-aborto?

Dice Frank Rich en el New York Times:

“Esta elección no se trata tanto de los asuntos políticos" sino más bien de las imágenes de los candidatos, dijo el gerente de la campaña de McCain, Rick Davis, en una de las declaraciones más notables de la temporada. Cuando estaba por comenzar la convención republicana, creíamos que sabíamos a qué se refería: la estrategia de McCain se trata de destrozar a Obama. Pero la semana pasada dejó en claro que la campaña de McCain será igualmente despiadada cuando se trate de desviar la atención del deterioramiento de su propio candidato.

Lo más impresionante del discurso de aceptación de McCain fue que no tenía casi nada en común con la convención que lo precedió, inequívocamente de derechas. Sin dudas, lo que recibimos fue una repetición del McCain modelo 2000, hecho a partir de retazos del viejo repertorio [del político anti-élites que fue por entonces]. El tedio provocado fue casi seguramente intencional. El que asumamos que McCain es el mismo en 2008 juega en el mejor interés de su campaña.

Ése es el motivo por el cual la elección de Palin fue brillante en términos políticos, no porque ordenara las filas de la menguante base política religiosa de los republicanos. No hay nada que los estadounidenses amen más que el rostro de alguien famoso, y los comentaristas televisivos marcharon gustosos la semana pasada a proclamarla como  la nueva estrella. Palin es una distracción muy atractiva de lo que sucede con el candidato principal, aún cuando su estrellato emane de la causa misma que hace que ese candidato principal sea razón para que sintamos temor.

4 de septiembre de 2008

Hipocresía republicana

Disfrutad:

La experiencia es una cosa relativa IV

Por José Manuel Simián

He aquí el video en que Sarah Palin dijo, en junio pasado en una iglesia de la que había formado parte, que la guerra de Iraq era parte "del plan de dios":

Más información en este artículo del Huffington Post.

Elongando los conceptos

Por José Manuel Simián

Según el ex gobernador de Massachusetts, Mitt Romney, tras casi ocho años de gobierno republicano, y 12 de dominio casi absoluto de las dos cámaras del Capitolio (1994-2006), Washington no es lo suficientemente conservador.

Dijo el hombre de la quijada de hierro anoche en la Convención Republicana:

La semana pasada, los demócratas hablaron de cambio, pero déjenme preguntarles algo. ¿Creen que por estos días Washington es liberal o conservador? Una Corte Suprema que le reconoce derechos constitucionales a los terroristas de Guantánamo, ¿es liberal o conservadora? ¡Es liberal! Un gobierno que antepone los intereses del sindicato de maestros a los de los estudiantes, ¿es liberal o conservador? ¡Es liberal!

Un Congreso que detiene la construcción de las plantas nucleares y la perforación petrolera en alta mar, haciéndonos más y más dependientes de los tiranos del Medio Oriente, ¿es liberal o conservador? ¡Es liberal!

Si, descontando la inflación, determinamos que el gasto gubernamental se ha duplicado desde 1980, ¿es éste un gasto liberal o conservador? ¡Es liberal!

Es cierto que necesitamos cambio... ¡cambio de un Washington liberal a uno conservador! Tenemos una receta para todos los estadounidenses que quieren cambio en Washington: ¡echar a los liberales que defienden un gran aparato estatal y elegir a John McCain!

Sin siquiera entrar a analizar las confusiones conceptuales, mi pregunta no va por el lado de lo que es liberal o conservador. Un político que dice estas cosas seriamente, con su partido en el gobierno, ¿es o se hace?

Juzgad ustedes mismos:

3 de septiembre de 2008

Rasguen vestiduras

Por José Manuel Simián

Me dormí escuchando los discursos de los Bush en la convención republicana. Especialmente cuando la primera dama le pasaba lista a los logros de su marido, me encontré en un lugar imaginario, uno donde las expectativas estaban tomando agua en el baño al final del pasillo escolar mientras seguíamos en clase.

080908_2008_p154_2 Entonces soñé que John McCain, vestido de Ricky Ricón, jugaba al Monopolio, solo y con cara de presumido, en la mansión de Jay Gatsby. Siete casas estaban esparcidas a un lado del tablero rodeaban un anillo de compromiso. En el lado opuesto del cartón campeaban letreros anunciando la venta o inminente remate de propiedades que, evidentemente, no eran las suyas. Su mujer se desplazaba como flotando tras la escalera de mármol, trayendo un par de viviendas más en una bandeja desde la cocina.

Entonces la opinión pública le prendía fuego a la casa diciendo que todo era una burla inaceptable a los pobres, que la sátira tenía límites, que la gente podía creer que era cierto.

Al día siguiente, el John McCain real ganaba la elección presidencial.

Luego sacaba unos dados del bolsillo y preguntaba si alguien sabía jugar Ataque.

El hombre del lado de afuera

Polanco_biggerPor José Manuel Simián

Conozco de primera fuente las dificultades del colega Benítez para encontrar republicanos hispanos del estado de Nueva York para su programa Pura Política. Uno de los que siempre da la cara es Juan Carlos Polanco.

Mas lo que sus correctas apariciones televisivas hasta ahora no habían revelado es que tiene una lengua peligrosa. Entrevistado hoy en El Diario ("Dominicano pro-McCain"), el maestro universitario se despachó esta cargada frase:

“Aunque (los latinos) nos registremos con el Partido Demócrata, muchas veces somos republicanos en el clóset”.

¿Por qué en el clóset?

Porque "la gente no lo comprende", remata el artículo.

Doble de cuerpo

Doblaje20ches 

Por José Manuel Simián

En su habitual columna de El Diario, el inefable Ilan Stavans se preocupaba ayer de una noble causa: la terca obstinación española y latinoamericana en doblar las películas al español.

Escribió el catedrático:

¿Por qué nos disgusta el doblaje? Porque falsifica la identidad. Porque sugiere que el poliglotismo es una aberración. Porque ignora el hecho de que todo lenguaje es una expresión de una cultura específica y que, como tal, es irremplazable.

No está mal el argumento. El problema es que hace apenas un par de semanas, Dolores Prida lo había formjlado con mucha mayor fuerza en el Daily News:

Todas las películas estadounidenses dirigidas al mercado latinoamericano son dobladas en México, en lo que llaman español neutro. Sería más preciso decirle español castrado (neutered).

Ese español sin alma, genérico, bien pronunciado, peinadito y correcto hace que todos suenen igual, sin importar de qué película se trate.

La neutralidad lingüística requiere la eliminación de las jergas, porque son regionales. Una colorida pero inocente expresión popular en Venezuela debe ser capada porque podría ser un insulto en Ecuador. Las bromas son transformadas en eunucos. Las tramas centradas en un personaje que habla con un acento son arrancadas de raíz.

Así, las audiencias hispanoparlantes deben presenciar cómo un campesino de Alabama, un mafioso de Brooklyn o un conocedor de los chismes de Los Angeles terminan sonando como sofisticados mexicanos recién salidos de la Escuela de Enunciación Televisiva de la Zona Rosa.

Respondiendo a la inquietud de Stavans de que "ninguna de las acepciones de doblar se asemej[e] al acto de ocultar un lenguaje a favor de otro" (cosa, por lo demás incorrecta: se agrega un nuevo registro, se oculta el lenguaje original bajo este doblez), esta duplicidad de columnas no deja de ser sabrosa. Aunque se trate de una mera coincidencia y Stavans no haya leído a Prida   lectura a todas luces recomendable , sólo uno de los textos suena como una película sin traducir.

2 de septiembre de 2008

La experiencia es una cosa relativa III

Sreformerlarge Por José Manuel Simián

Inteligentemente, Barack Obama llamó ayer a no meterse con el embarazo de la hija adolescente de Sarah Palin. No había otra alternativa: tal como dijo, los familiares debieran estar fuera del escrutinio de la política. No criticaremos aquí la conducta sexual de nadie que no pretenda erigirse en ejemplo moral, y un embarazo adolescente —además de ser una cosa totalmente ordinaria— nada dice de la capacidad de la gobernadora de Alaska como estadista.

Lo interesante de que nos llame la atención esta historia, sin embargo, es que, como sugirió esta mañana Bob Herbert en el New York Times, cada uno de los agujeros que presenta el currículum de Palin puede servir de distracción del fondo de la campaña presidencial: McCain versus Obama, la economía, la crisis energética, la guerra, el reestablecimiento del imperio de la ley.

Dejando a un lado lo que comienza a parecer obvio —que la elección de Palin fue impulsiva, sin investigar ni medir los peligros de su biografía— no sería absurdo suponer que, más allá de la evidente intención de captar el voto femenino (viudas de Hillary incluidas) y/o conservador, la decisión vicepresidencial de McCain pasó por la apuesta de que una figura no tradicional y que estaba siendo investigada por un escándalo telenovelesco, entre otras cosas, podría levantar polvareda sobre la recta final de Obama.

¿Será tan astuto McCain?

Dicho lo anterior, me tienta prometer que no escribiré más sobre las implicancias de la incorporación de la señora Palin a la carrera presidencial. Mas, como dijo un tipo que desde hoy es pieza de museo, es sólo rocanrol pero me gusta.

1 de septiembre de 2008

Esa mujer

Sarah_palin

Por Juan Manuel Benítez, desde St. Paul

Mi padre -como casi siempre- tiene razón: si me agradó que Zapatero escogiera a una joven embarazada para dirigir el ejército español, cómo voy ahora a criticar a McCain por elegir a Sarah Palin como compañera de fórmula. El simple hecho de que ambas son mujeres en puestos de importancia ya es positivo para esta sociedad cargada de machismo.

Sean cuales sean las razones por las que McCain quiere que Palin le acompañe en su viaje a la Casa Blanca, hay que reconocer que se ha arriesgado. Podría haber optado por lo seguro, eligiendo a otro hombre gris de raza blanca; sin embargo, el senador de Arizona ha decidido poner a su lado a una mujer trabajadora, con familia de cinco y nieto en camino, y con un rostro -y peinado- profundamente americanos.

Sé que pocas de las simpatizantes de Hillary Clinton optarán por esta reina de belleza convertida en adalid de los valores tradicionales; pero me atrevo a afirmar que la mitad de las mujeres de este país no concuerda con las ideas de la senadora. Y se merecen tanta atención -y representación- como las otras.

Por tanto, si somos tan veloces y contundentes a la hora de condenar las segundas intenciones de la decisión de McCain, seamos también justos, y reconozcamos que si Obama puede hacer Historia, su rival quiere al menos propiciarla.

¿Contento ahora, papá?

La experiencia es una cosa relativa II

Por José Manuel Simián

Comentábamos hace un par de días que el comentarista de Fox News, Steve Doocy, sostuvo en cámara que Sarah Palin cuenta con experiencia en política exterior, porque su estado de Alaska es el punto del país más cercano a Rusia.

Ayer, en el programa This Week de ABC, Cindy McCain repitió la tesis.

Mirad cómo nuestra posible primera dama recorre con un arco de su índice el Estrecho de Bering para entregarnos una lección de geografía. Gobernar Alaska sería prueba suficiente de que la potencial vicepresidenta entiende "lo que está en juego aquí":

Sin necesidad de recurrir a argumentos geográficos, William Kristol empleaba hoy su cuestionada tribuna en el New York Times para defender a Palin:

Y los partidarios de Obama no pueden enojarse demasiado por la falta de experiencia de Palin. La gobernadora sólo está compitiendo por el segundo puesto más importante [de la nación], después de todo, mientras que el inexperimentado hombre al que ocupan de referente es nominado para la posición principal. Y McCain no necesita un experto en política exterior de vicepresidente para que lo ayude.

¿O sea que podemos tener de vicepresidente a cualquier persona, porque es el puesto número dos? ¿Qué pasaría cuando el potencial presidente McCain esté de viaje o si llegara a sufrir un problema de salud? ¿La presidenta Palin llamaría a Dick Cheney para que le dé una ayudita? Tal como lo plantea Kristol, el escenario de la carrera presidencial sería una especie de carrera negativa, en que comparamos a los inexperimentados. El problema de Palin no es tener menos experiencia que Obama, quien, tras meses de campaña y debates, ha demostrado lo que sabe; lo suyo es demostrar si tiene preparación alguna para las labores a las que aspira.

Y mientras escribimos esto, no podemos dejar de asombrarnos de cómo en tiempo de elecciones, todo puede ser ganancia. Tanto McCain como Obama convirtieron el impacto del Huracán Gustav en una oportunidad de mostrar dones de mando. Sin embargo, los más beneficiados con el desastre son los miembros del Partido Republicano, quienes esta noche se vieron liberados de la terrible obligación de rendirle tributo a George Bush y Dick Cheney.

Ah, y me imagino que ya oyeron lo de la hija de Palin. Si lo que McCain pretendía con su elección de la gobernadora de Alaska era atraer votos conservadores, la foto está saliendo un poco movida.

31 de agosto de 2008

No digas que fue un sueño

Obama_invesco_2

Damon Winter/The New York Times

Por Juan Manuel Benítez

Estoy cansado. Se me cierran los ojos. Acabo de terminar un reportaje para el fin de semana y estoy deseando que pase ya este último día de la Convención Demócrata. He llegado al Estadio Invesco en coche, tras pasar un par de controles de seguridad. Hemos visto filas larguísimas de personas esperando entrar. El sol pica, y a muchos de ellos les va a tomar horas. También hay junto al párking las tiendas de campaña que tiene instaladas el ejército, y un montón de ambulancias de los servicios de emergencia. Entro en el estadio y está medio lleno. Hay un grupo que no conozco tocando en el escenario. Son alrededor de las cuatro de la tarde del jueves. Obama habla como a las ocho.

Sobre una tarima para prensa, nos apretujamos un montón de reporteros, camarógrafos, productores, fotógrafos y presentadores.

Estadio_tarima_2_2

Vanessa Yurkevich

A mí ya no me sorprende cruzarme de vez en cuando a los grandes periodistas de la televisión de Estados Unidos. Pero esta vez es algo diferente. Están todos -incluidas las leyendas- en un espacio reducido: Anderson Cooper (distraído), Brian Williams (corriendo para entrar en directo), Tom Brokaw (espantándose moscones)... De hecho, he estado a punto de acercarme a mis ídolos Ted Koppel y Gwen Ifill para decirles cuánto les admiro; y que gracias a tipos como ellos me mantengo en esta loca profesión, alimentando cada día a la bestia informativa de 24 horas. No me he atrevido. Seguro que están ocupados como para que me ponga yo a molestarlos con mis tonterías. Eso sí, Judy Woodruff me ha sonreído cuando me he quedado con la mirada perdida, los ojos sobre ella a dos metros de mí, mientras memorizo el texto del directo que me dispongo a hacer. También me ha pasado por el lado John Legend. Es menudito. Ha cantado el Yes We Can hace un rato. En frente, un montón de cámaras como mariposas revoloteando alrededor de Susan Sarandon. Está en una de las gradas de abajo. Luego Stevie Wonder canta un par de canciones (una de ellas, el Signed. Sealed. Delivered., himno de la campaña Obama). Dos amigos se han acercado a hacerse una foto conmigo. Todavía es de día.

Como todos mis compañeros, llevo todo el día repitiendo que se trata de un día histórico, justo 45 años después de que Martin Luther King Jr. dijera aquello de I have a dream that my four little children will one day live in a nation where they will not be judged by the color of their skin but by the content of their character (Sueño con el día en que mis cuatro hijos vivan en una nación en la que serán juzgados no por el color de su piel sino por el contenido de su persona). Me acuerdo que tengo un póster color sepia con el discurso I Have a Dream guardado en un armario. Lo tengo que sacar. Lo compré hace años en Harlem, y durante mucho tiempo fue lo único en las paredes de mi cuarto de mi antiguo apartamento de la calle 108.

Ihaveadream

¿Qué pensaría hoy el Reverendo King de Barack Obama?, le pregunta a Jesse Jackson un compañero de NY1. Cory Booker está emocionado con todo el espectáculo y se atreve a contestarme unas cuantas preguntas en español. No lo habla tan mal. Todo esto le toca de cerca. Él también es joven, negro de tez clara, críado en un barrio blanco, con título de Universidad prestigiosa, y luchando contracorriente al frente de la Alcaldía del desastroso Newark.

Habla Richardson, habla Gore. Todo va pasando muy rápido. El estadio ya está lleno. La Associated Press dice que hay 84.000 personas. Is it as amazing as it looks on TV? (¿Es tan tremendo como se ve en la tele?), me pregunta mi amigo Peter en un mensaje de texto desde Nueva York. "Incluso más", le contesto.

Estadio_bberry_2

Me llega una copia del discurso. Lo leo en mi blackberry. Es larguito. Voy buscando las citas más atractivas, por si tengo que hablar de ellas en el próximo directo. Se ha hecho de noche. Sale Obama. El estadio se pone en pie. Otro discurso.

Todavía me acuerdo del día en que le asalté para arrancarle dos respuestas de ésas que nos sirven para lanzar a la bestia informativa de 24 horas. Fue en Boston, hace ahora cuatro años, horas antes de que pronunciara aquel discurso que lo lanzó a la fama. Gracias a que unos días antes había leído un artículo de The Economist, pude reconocer a aquel alto y simpático senador estatal de Illinois. No tuve que competir con otros reporteros para acaparar su atención (tiempos aquellos...): nadie sabía muy bien quién era aquel tipo de nombre raro. Ni mis jefes, que me miraron con indiferencia cuando les comenté ilusionado a quién había entrevistado. Al día siguiente las portadas de los periódicos lo ensalzaban como el próximo presidente de los Estados Unidos. Exageraciones, decía yo, cuando desde Nueva York mi compañera Adriana Hauser me preguntaba, vía satélite, si los titulares podían cumplirse.

Empiezo a prestar atención. Le faltan dos páginas para terminar, según la copia que me pasan. La gente está emocionada. No paran de aplaudir y corear consignas como Yes we can. Hay tanto ruido, que casi no se escuchan sus últimas palabras. De repente veo por las pantallas a su mujer y a sus hijas uniéndose a él en el escenario. Y ahí me doy cuenta de que no exagerábamos: ¿una familia negra tan cerca de la Casa Blanca? Y sale Biden, de número dos. ¡El hombre blanco canoso, de segundón del negro!

No fue un sueño, créanme. Yo estuve allí.

30 de agosto de 2008

La experiencia es una cosa relativa

Palin1

Por José Manuel Simián

A poco más de un día de la audaz decisión de John McCain de elegir de compañera de fórmula a una gobernadora que, con menos de dos años en el cargo y considerando que Alaska entrega tres votos electorales, no estaba en los planes de nadie, tenemos el gusto de reproducir algunas de las reacciones.

Gail Collins, en el New York Times:

Es posible que alguna gente piense que John McCain escogió a Sarah Palin para ser su candidata a vicepresidenta porque es mujer. Sé que les puede parecer impactante, pero juro que lo he oído por ahí.

McCain no cree en intentar ganarse ciertos grupos apelando a su identidad. Estaba buscando a alguien que estuviera bien preparado para combatir al extremismo musulmán internacional, el tema más trascendente de nuestros días. Y al final, pensando a conciencia, decidió que no iba a inclinarse por nadie que no hubiese dirigido a la guardia nacional de un estado por a lo menos año y medio. ¡Se hizo respetar!

La decisión obvia era Palin, gobernadora de Alaska, estado cuya guardia se erige como nuestra mejor defensa contra un posible ataque de la resurgente amenaza rusa a través del Estrecho de Bering.

Y también es mujer, pero eso no tiene relevancia alguna.

En el Daily Show, Jon Stewart recogió la reacción de los siempre ponderados comentaristas de Fox News, uno de los cuales afirmó con toda seriedad que Palin tenía experiencia en política internacional porque Alaska estaba, precisamente, cerca de Rusia. (Y no perderse la entrevista en que Palin dijo, antes de ser ungida, que no sabía muy bien qué es lo que hace un vicepresidente).

Mirad:

A mí el hecho de que hasta hace unos días McCain acusara a Obama de no tener la experiencia suficiente para ser presidente me recuerda a un sketch de televisión famoso en mi tierra: "¿Inexperimentada tú, Sarah? No, no como tú, claro, si yo estaba hablando de los otros inexperimentados, los otros...".

29 de agosto de 2008

El sueño de Navia

Navia_2 Por José Manuel Simián

Lo más lúcido que he leído hasta ahora sobre el discurso de Barack Obama anoche en Denver lo escribió Patricio Navia.

Las palabras del demócrata calaron hondo en la idea de país que atrajo a sus padres a vivir en Estados Unidos; una idea que, por mucho que a veces parezca material de broma, sigue respirando.

Cuando Obama hablaba, pensé en mi padre y en mi madre que recién llegados a Chicago y sin saber inglés salían a trabajar todas las mañanas con el entusiasmo de saber que se puede empezar una nueva vida y que si se trabaja arduamente, se abrirán las oportunidades. Cuando Obama hablaba de la educación, pensé en mi hermano chico Benjamín, que todas las mañanas iba conmigo a tomar el bus amarillo que nos llevaba al high school y en su cara de sorpresa, susto y risa, cuando nuestros compañeros de bus dejaban en claro las diferencias culturales y sociales. Cuando Obama habló de la familia, pensé en mis cinco sobrinos, nacidos todos en Estados Unidos. Sus historias no son tan distintas a la de Obama. Cualquiera podría llegar a presidente de Estados Unidos. Pero mejor aún, todos podrán gozar del derecho a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.

Texto completo, en Referente.

Paso al frente

Por José Manuel Simián

Si todavía no ha escuchado el discurso de aceptación de nominación presidencial de Barack Obama, aquí está. (Ojo con cuando parafrasea a Caín, con eso de "I am my brother's keeper!").

Y entre tanta ceremonia y coreografía que nos entregó la Convención Demócrata, pocas cosas me hicieron reír estos días como esta historia de The Onion: "Obama modifica su eslogan 'Yes We Can' para excluir a perdedor local":

COLUMBIA, SC—En un discurso televisado a toda la nación el viernes, el candidato presidencial demócrata Barack Obama alteró su visión de un Estados Unidos unificado para excluir al perdedor de Dayton, OH, Nate Walsh.

Según Obama, el hombre de 32 años, que ha residido alternativamente con sus padres desde que recibió su título de medio-bachillerato en 2001 y todavía no tiene una tarjeta de crédito a su nombre, ya no figura en el plan de largo plazo que el senador tiene para unir a los estadounidenses de todos los estratos en torno a un ideal superior.

"Gente de Carolina del Sur, gente del mundo, éste es nuestro momento, éste es nuestro momento", dijo Obama ante 72.000 partidarios en el Estadio de la Universidad Williams Brice. "Todo ello, a menos que vivan en el departamento 3L de la calle Holden 1254, hayan visto televisión anoche a las 3 a.m. y su nombre sea Nate Walsh".

(Historia completa en The Onion).

28 de agosto de 2008

Noticias de papel #6: el mito del voto hispano

Florida_ballot

Por José Manuel Simián

Le preocupaba esta mañana a Jorge Ramos la razon de que los políticos quieran tanto a los hispanos en este año electoral. A no desanimar, empero, que, como es habitual, tiene sencillas respuestas:

Pero ¿por qué, de pronto, nos quieren tanto? La respuesta es muy sencilla. En una elección presidencial tan cerrada, como la que tendremos en Estados Unidos, serán los 9 ó 10 millones de votantes latinos los que decidirán quién es el ganador de la Casa Blanca.

Solo uno de cada 10 votantes que irán a las urnas el martes 4 de noviembre es hispano. Pero su importancia radica en que los votantes latinos están concentrados en estados que pudieran decidir la elección.

Un poquito de historia: La elección presidencial del 2000 fue decidida por 537 votantes cubanoamericanos en Florida. Y la elección presidencial del 2004 fue decidida por 67,000 hispanos (en su mayoría de origen mexicano) en Nuevo México, Colorado y Nevada que votaron por George W. Bush y no por John Kerry.

La lección está a la vista: el voto hispano decide elecciones.

Perdón, pero no entiendo. ¿Cómo sabe Ramos que esos 537 votos que decidieron el estado de Florida y, con ello, la elección de 2000, eran de cubanoamericanos? ¿No era el voto secreto? Seguro que Ramos habla en hipérbole, pero el argumento es más bien delgado: el censo de 2000 indicó que la población hispana de Florida ascendía a un 16.8%. Dando por descontado que los votos son anónimos y fungibles entre sí, hay razones para decir con mucha más seriedad que la elección fue decidida por otros grupos raciales. ¿Cuáles, se preguntará usted? Pues quizás los blancos, por nombrar a uno.

En todo caso, suponiendo que el colega hablase en serio y que pudiéramos identificar a los 537 desprevenidos que decidieron la elección, me imagino que no querrá felicitarlos por ser los responsables de iniciar la era Bush.

Pero me desvío. Lo que más me preocupa es otra cosa. ¿Asume Ramos que todos los hispanos votan igual? ¿Qué pasa si la mitad es republicana y la otra demócrata?

Dejando todo sarcasmo de lado, no soy el único al que la tontera del hispano monolítico saca de quicio.

26 de agosto de 2008

El argumento de McCain

Por José Manuel Simián

John McCain lo hizo de nuevo. Anoche sacó a relucir otra vez su calidad de ex prisionero de guerra para defenderse de una acusación de campaña que nada tenía que ver con ello.

Cuando Jay Leno bromeó con el incidente en que el candidato republicano no supo contestar cuántas casas tiene, éste respondió:

"Permíteme decirte, Jay —poniéndonos serios— que pasé cinco años y medio en una celda de prisión. No tenía una casa, no tenía una mesa de cocina, no tenía una mesa, no tenía una silla. Y no pasé ahí esos años porque quisiera tener una casa cuando saliera".

Recordemos que, la semana pasada, la campaña de McCain invocó su historia de Vietnam como prueba de su estatura moral, cuando se descubrió que el senador no había estado aislado mientras se le hacían a Obama las mismas preguntas que él debería responder después. La denuncia resultó cierta.

A este paso, puede que McCain logre lo imposible: que la calidad de héroe de guerra se transforme —¡en Estados Unidos!— en una broma de mal gusto.

Video:

¿Humilde, hombre de familia o calzonazos?

2799130186_da2b8fd76a

Por José Manuel Simián

Estamos de acuerdo: el discurso de Michelle Obama anoche en la Convención Demócrata fue inteligente y emocionante. Pero, ¿no será mucho, Barack? ¿El mejor discurso de la campaña? ¿Mejor que tu discurso en la convención de 2004? No te hagas.

Te lo dice un hombre felizmente casado.

Cariños,

J.

From: Barack Obama <info@barackobama.com>
Date: Tue, Aug 26, 2008 at 1:16 PM
Subject: Did you see Michelle?
To: Jose Simian <xxxxxxxxxxxx>

Jose --

  I am so lucky to be married to the woman who delivered that speech last night.

Michelle was electrifying, inspiring, and absolutely magnificent. I get a lot of credit for the speech I gave at the 2004 convention -- but I think she may have me beat.

  You have to see it to believe it.

  And make sure to forward this email to your friends and family -- they'll want to see it, too.

 
  You really don't want to miss this.

  And I'm not just saying that because she's my wife -- I truly believe it was the best speech of the campaign so far.

  Barack